domingo, 10 de febrero de 2013

JAMÁS LA VENDAS NI LA COMPRES.

Foto © Daniel  Adrián  Madeiro 
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"Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente" 

QUÉ ESTARÁ SOÑANDO...

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Qué estará soñando el niño
que dormita en la vereda,
que lleva los pies desnudos,
toda sucia la cabeza.
Sobre bolsas de basura
su cuerpito se recuesta;
no es de nubes su colchón
ni sus sábanas de seda.
A su inflado vientre sólo
un hambre inmensa lo llena,
y le da gracias al sueño
que lo aleja de la pena.
Pregunté qué sueña el niño
que dormita en la vereda.
Que estúpida mi pregunta
si ese niño ya no sueña.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

NECROSIS

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Una necrosis de amor
despertó tu partida,
tu frío y triste adiós.
Mucho más que una herida
sangra. Viene del alma
un grito descarnado,
una jauría que aúlla,
un cuchillo afilado.
Y todo se precipita,
cierran todos los puertos.
No importa cuanto luche
o implore. Estoy muerto.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

DIGO DIOS

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Cuando yo digo DIOS
estoy diciendo Todo
y a la vez estoy diciendo Nada;
digo Universo Infinito y Big Bang,
y Agujero Negro tragando una galaxia;
digo Luz y Sombra,
Vida y Muerte;
el Resplandor más fuerte,
la Oscuridad más cerrada;
digo el Desierto más grande que imagines
y a un mismo tiempo
la mayor fuente de Agua.
Digo todo lo que Existe y lo que No,
y por si no fuera clara mi palabra
digo CREADOR, pero no digo nunca
deificación de una cosa creada.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

LA PIEDRA PALABRA

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Así es, amigo poeta,
es como tallar la piedra;
suavizamos sus aristas,
transformando su apariencia,
dándole forma a su amorfa
y rústica naturaleza,
hasta que brota lo real
y puedes verle las venas.
Nuestra pluma va tallando:
rostro, manos, corazón,
la piel y sus cicatrices,
y hueso, sangre y tendón.
Un buen poeta hace todo
para ser buen escultor
y golpea hasta que la piedra
palabra emana calor
y vibra y se ríe y llora,
y late al son de su pecho...
y entonces ya no hay más piedra
la palabra se ha hecho verso.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

PRIMER MOVIMIENTO DE LA QUINTA SINFONÍA DE BEETHOVEN

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Potente e inesperado, como un trueno en las sombras,
un dolor me galopa la sangre y me abre el pecho;
me rodea inclemente, se relame en mis sobras,
me golpea sin piedad, quiere verme deshecho.

Yo vivía tranquilo hasta hace poco tiempo
pero la adversidad vino a golpear mi puerta,
y no quiero sentir esta presión que siento,
preciso mantener mi esperanza despierta.

Mas la garra violenta del destino me asecha,
me asedia como un tigre oculto en la espesura,
un muro de pesares se levanta y me encierra,
un océano de lágrimas me hunde en la amargura.

Me tropiezo en la huida, pega mi rostro en tierra,
y veo sangrar mis manos víctimas de este embate,
mi cuerpo, ya sin fuerza, se derrumba entre piedras
y mi mente a un recuerdo de amor va a refugiarse.

Solitaria melodía va hacia mí cadenciosa
retrayéndome al tiempo aun cercano de aquella
amada que motivó sonata luminosa,
sonata de noche plácida, hecha en luna y estrellas.

Pero es corta mi dicha como ese amor pasado
y de nuevo golpea la realidad presente,
recuerda que está aquí el dolor inesperado
para herir mi pasión de una vez y para siempre.

Voy de nuevo a refugiarme en lo dulce en mi vida,
los días de juventud con los maestros primeros,
y evoco aquellos años de clásicas melodías
cuando no sabía aun darle libertad a mi vuelo.

Pero implacable, enferma de ansiedad destructora,
como un tifón, la angustia me zumba en los oídos,
se mofa de mi suerte y me la muestra próxima,
robándome la vida al robarme el sonido.

No me rindo, no puedo permitirme ese lujo;
mi genio luchará, no caeré vencido,
el valor me levanta cuando su arenga escucho:
“Las orejas de tu alma reemplazarán tu oído”.

Larga es esta guerra frente a lo inevitable,
me socava la pena del sentido que pierdo,
pero enfrento al destino, sé que puedo trocarle,
puedo abrir mis ventanas, apagar este infierno.

La música no será una vieja compañera,
no habrá ausencia que logre separarme de ella;
ya se metió en mi alma y cabalga soberbia
para cambiar la historia musical de la Tierra.

De nuevo el valor con su arenga me anima:
“Las orejas de tu alma reemplazarán tu oído”.
Y me muestra el futuro, el final de mi vida,
donde cantará un coro a un hombre que ha vencido.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor..

YO, LA SUMA


Foto © Daniel  Adrián  Madeiro 
Yo no visito las tumbas,
no suelo ir al cementerio.
Los que amo no están allí,
pues los que amo no han muerto.

Tampoco, imagino yo,
están con Dios en el cielo,
y aun menos en el infierno
pues si los amo, son buenos.

Están dentro de este envase
hecho de carne y de huesos,
latiendo en mi corazón,
evocando en mi cerebro,

respirando muy profundo
cada brisa de aire fresco
que penetra en mis pulmones
y baja a darles sosiego;

mirándome con cariño,
cuando en mis ojos los veo,
dispuestos a repetirme
algún cálido consejo.

Yo soy la suma de todos
los míos que me precedieron,
sé quienes fueron los últimos,
mas no olvido a los primeros;

no importa no haberlos visto,
cuando me miro los veo;
y aunque esto lo escriba yo
conmigo escriben mis muertos.

Por eso no visito tumbas,
ni suelo ir al cementerio,
los llevo siempre conmigo,
siempre vivos a mis muertos.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

ÁRBOL, ESTOY AQUÍ...

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Árbol, estoy aquí,
me apoyo sobre tu tronco.
La sombra tuya me acoge,
tu verdor me da reposo.

Pasa el viento y huele a hierba.
Todo es paz. Estamos solos.
El cielo es celeste y puro,
el riacho fluye sonoro.

Árbol, te contaré algo
que no le he contado a otros,
solos aquí, tú y yo,
quedará esto entre nosotros:
Vendré a beberme tu sombra
cuando se cierren mis ojos.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

LECHUGUIN, POETA

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Hoy, de mañana, graznaba
mi cotorrita australiana
tras los bronceados alambres
de su protectora jaula.
No soy cotorra y no sé
traducir lo que cantaba,
pero sé que era un poema,
pues todo poeta canta.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

PALABRAS DE ADÁN A EVA

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El día que en Edén te vi
juré amarte para siempre,
y es verdad, no te mentí;
pero esa astuta serpiente
comenzó a sembrarnos dudas:
¿Es verdad que DIOS ha dicho
que no coman fruto alguno
que haya en este paraíso?;
y le contestaste tú:
DIOS nos permite comer
de todo árbol que crece
en este puro vergel;
sólo del que está en el centro
su fruto nos prohibió ingerir
pues de hacerlo, Él ha dicho:
Ciertamente han de morir”.
Y repuso la serpiente
que aquello no era verdad
que como DIOS nos haríamos
conociendo el bien y el mal.
Y tú probaste del fruto,
y del fruto probé yo,
y nuestros ojos se abrieron,
y el vernos nos sonrojó.
Después DIOS vino y dictó
con dureza su condena:
a ti dolores de parto
por cada hijo que tuvieras;
a mí que ganaría el pan
con el sudor de mi frente;
y a los dos lo ya advertido
por no obedecer, la muerte.
Y ahora, solos por la Tierra,
tú pariendo con dolor
y yo sufriendo el trabajo,
reos de muerte los dos,
no creas que estoy demente
si te repito alma mía
que te amaré eternamente,
pues aquel fruto, ese día,
me mostró el bien y el mal
y aunque la muerte nos lleve
será nuestro amor eterno
porque el amor nunca muere.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

TUS BESOS ME BASTAN...

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Tus besos
me bastan para:
estar pleno,
recobrar la fe,
desear mañanas,
sentirme amado,
querer ser bueno,
olvidar penas,
gozar el aire,
levantar vuelo,
guardar silencio,
saberte mía,
saberme tuyo,
mover las piedras
de mi camino
y andar la tierra
mirando el cielo.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

LOS BARCOS...

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Los barcos reposan en el muelle.
Corren tranquilas las aguas
del río que les da un sentido.
Sus banderas ondulan
suaves con el viento.
Pescadores con alas
sobrevuelan la corriente.
Llega un barco y a su paso
columpia a los camalotes.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

SONETO “VALENTIN ALSINA”

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iste otro Riachuelo desde el puente,
guas más limpias con muelles al costado.
os más viejos del barrio aun conservan latente
l pasado cercano de baldíos y bañados.
adie entonces hubiera podido imaginarse
antas casas y asfalto y autos y colectivos,
nvasión de comercios, de fábricas, de bares,
oches en las que Sandro nacía entre los vecinos.

A nuestros hijos dan su candor tus dos plazas:
a Primero de Mayo y la Constitución,
e persignan los fieles ante San Juan Bautista,
nvita la Sarmiento a amar la erudición.
ada falta en mi barrio, en Valentín Alsina,
rrullada por cielo, riachuelo y bandoneón.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

EL SEPULTURERO DICE...

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Todo comenzó una tarde,
el sol planeaba ocultarse,
yo jugaba entre los surcos
de la huerta de mi padre.

Redondo, rojo, sangrando,
ya moribundo, un tomate,
agonizaba en el polvo,
era imposible salvarle.
Las hormigas lo rodeaban,
lo desgarraban las aves,
muy pronto se pudriría,
lo suyo era irremediable.

Y me apenó su infortunio,
no poder darle rescate,
verlo esclavo de esa suerte
negra al rojo tomate;
y alguien catalogará
mi historia de disparate;
que ante un fruto muerto esto era
cosa cercana a un dislate,
pero no sólo por esto
mi alma empezó a inquietarse,
sino porque era uno mas
de otros hechos alarmantes.

Comprendí que aparte de
la expiración del tomate,
plagada estaba la Tierra
de muerte por todas partes:
moría el gorrión, la azucena,
el árbol de cacahuate;
fenecía el valor del oro,
si perdía sus quilates;
sucumbía en la mustia rosa
su vivo rojo granate;
por igual buenos y malos
morían en el combate;
la muerte asolaba tanto
al sabio como al orate;
y hasta yo, joven mozuelo,
un día no iba a despertarme.

Se agigantó mi temor,
no era esto insignificante.
Mi mente se percató
de esta cuestión terminante:
que un mismo suceso a todas
las cosas ha de llegarle...
la muerte.

Pero algo bueno a esto malo
al final supe encontrarle;
en ello descubrí un trabajo
que jamás iba a faltarme:
Sepulturero.

En la huerta de mi padre
el sol planeaba ocultarse;
huía con rumbo oeste,
la noche venía a matarle.
Redondo, rojo, sangrando,
ya muerto, cogí al tomate,
y cavé su sepultura.
Quiera Dios que en paz descanse.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

EL CIEGO DICE …

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No hay sombra mayor
que estrechos pensamientos,
ni un peligro más grande
que la gris ignorancia.
Comparado con eso
mi eclipse es sol radiante.

No me asusta el oscuro
horizonte ante mis ojos,
sí me inquieta la negra
canción de los soberbios.

Puedo ver el camino
que conduce al desastre
de sentir que se tiene
el mundo en una mano.

Mis ojos ven mas lejos
que los ojos de un hombre
que no sabe vivir
de cara a la alegría.

Mi bastón no refleja
mi visión de las cosas,
mis sentidos intactos
me hacen ver otra esencia.

Quiero ver mas no puedo;
no soy el peor ciego.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

LA MENDIGA

Foto © Daniel  Adrián  Madeiro

Esta mujer y su niño
viven vidas amputadas,
se puede ver en sus ojos
que les falta la esperanza.


Quién sabe por qué razón
es la vereda su casa;
por qué la mano extendida
le ruega a todo el que pasa:

Cómpreme, señor, le pido.
Cómpreme, que es poca plata.
Todo seguimos camino
rehuyéndole la mirada.

En sus brazos mece al niño
que sueña con un gigante;
pero se ríen las vidrieras
de que el niño tenga hambre.

La ilusión cae en el cemento
como un castillo del aire:
Se enfrían los sentimientos.
Dios huyó de Buenos Aires.


Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

CON MONÓTONA TRISTEZA...

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Con monótona tristeza, siempre siento
en las horas que paso en mi trabajo
(lío de oficinas, anuarios financieros,
planillas, ordenadores, biblioratos),
que no hay nada mío en este sitio.
En sus balances sólo se ven datos
de fríos números ante los que añoro
las cálidas palomas de tus manos.
No están allí los besos de mis hijos,
ni los ladridos de mi perro Pancho,
ni mi cotorra australiana Lechuguin.
Y, pensándolo bien, hasta yo falto,
pues no soy yo ese en el escritorio,
ese, mas bien, es un espantapájaros
porque no vuelan los poemas por el cielo
fluorescente del lugar donde trabajo.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

FUGACIDAD DEL COLOR

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Están blancas las nubes,
dorado el sol del cenit,
celeste el firmamento.
La rosa sigue rosa,
violeta la violeta,
rojo vivo el coral,
el malvón todo verde.
La tierra muy castaña,
el agua transparente.
agrisadas las piedras.
Azul mi pensamiento,
negro todo el futuro
y mi alma sin color
desde que me dejaste.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

LAS ALMAS AZULES...

Imagen Pintura de Jesús de Perceval

Las almas azules
en la copa del árbol,
aliadas del crepúsculo,
alborotadas por las nubes,
columpian su belleza,
destilan su fragancia triste.
Yo me recuesto
sobre un planisferio de hierbas,
sobre verdes continentes
donde late la tierra.
Me toca el canto de las aves,
la tarde me silva en los oídos.
Hay un claro de agua
en mis cristales inundados de belleza.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.

UNA PUNCIÓN AGUDA

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Una punción aguda.
Se agiganta la risa de los muertos.
¿Cómo pudo pasarme?
¿Por qué ahora?
Había planificado
una noche agradable,
tus mejillas calientes,
las manos apretadas.
Ahora,
duermo y no quiero.
¿Cómo pudo pasarme?

Daniel  Adrián  Madeiro

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Todos los derechos reservados para el autor.

NO MÁS DE VEINTE LÍNEAS

Foto © Daniel  Adrián  Madeiro

o dudo que veinte líneas han de ser suficientes,
bra bien quien aprende a respetar su espacio.
ágico juego es éste de sujetarse a veinte,
breviar el discurso sin que quede truncado;
aber desde el principio el fin que se persigue,
espejar los temores, alejar los fantasmas,
narbolar la pluma de nuestro Word insigne,
enerar con el verso a Bill Gates desde el alma.
ntonces, veinte líneas suena a número áureo,
mposible es sentir cercado el infinito;
ace el verso y le da sentido al diccionario
ratando a la palabra como una madre al hijo.
scribo cada verso pensando que hasta veinte
íneas puede tener el poema elegido.
mploro inspiración y las musas al verme
avegan laboriosas cada verso que escribo.
stá cerca el final, se avista el horizonte,
nclo aquí y con mi espada he de grabar mi sello;
uman veinte los signos que conforman mi nombre,
con acento incluido: Daniel Adrián Madeiro.

Daniel  Adrián  Madeiro

Copyright © Daniel  Adrián  Madeiro.
Todos los derechos reservados para el autor.